
VINOS
Pequeña selección de vinos sudafricanos
Gentileza Guía Michelín
¿Y si nos hacemos una velada “vinos de Sudáfrica”?... Ahora que se acercan los Mundiales, ¿por qué no consolarse de no poder estar presentes saboreando lo mejor que hace Sudáfrica en materia de vinos en compañía de una barbacoa, un tadjin de cordero o un pollo al curry? Unos vinos solares que asombran por su textura y frescor.
En los años 90, tras la liberación de Nelson Mandela, los vinos sudafricanos empezaron a salir de su largo periodo letargo. Más que seguir el modelo australiano basado en la tecnología a toda costa, los bodegueros sudafricanos prefirieron viajar y observar lo que ocurría en otros lugares, particularmente en Francia. Fue así como volvieron de sus peregrinaciones con la noción de “pago” o “terruño”, lo cual les ha permitido delimitar en sus tierras las mejores zonas de producción (wards) en función del suelo, el clima o métodos practicados anteriormente.
Los viñedos más bellos del mundo
Todos aquellos que han ido a Sudáfrica al menos una vez en su vida han quedado maravillados por la belleza de los paisajes vitícolas del Cabo y Stellenbosch, donde las blancas villas coloniales, con más de dos siglos de historia, conviven hoy con las wineries más futuristas…
Concentrados en el cuarto suroeste del país, a medio camino entre el Atlántico y el Índico, la mayoría de los viñedos crecen bajo un clima mediterráneo favorable a variedades originarias del valle del Ródano como la syrah, la garnacha, la mourvèdre o el viognier. Los vinos así obtenidos impresionan por su textura aterciopelada y su frescor oceánico. Muy variados, los viñedos sudafricanos se han ido enriqueciendo estos últimos años con variedades más septentrionales como la chenin, la pinot noir, la chardonnay o la sauvignon, aunque los resultados de momento no parecen dignos de atención.
El vino de Constantia: un vino de leyenda
Al colocar a Sudáfrica entre los productores de vino del “Nuevo Mundo” (Australia, Nueva Zelanda, California, Argentina y Chile), olvidamos que la viña aquí se cultivaba ya en el s. XVII. Fueron los primeros colonos holandeses los que, después de fundar en el Cabo una factoría de la Compañía de las Indias Orientales en 1652, plantaron las primeras cepas europeas al pie de la montaña de la Mesa (Table Moutain), célebre por sus magníficas rocas de granito y arenisca azuladas alzándose por encima de fértiles tierras de pastos. Ayudados por los hugonotes franceses exilados, que aportaron su buen hacer, los holandeses llegaron a producir un vino de antología servido en todas las cortes de Europa: el famoso vino de Constante. Este néctar, tan reconocido en el s. XVIII como los mejores sauternes y tokaji, fue, según Las Cases, uno de los últimos placeres permitidos por sus carceleros al prisionero de Santa Elena… Popularizado por los caprichos del comercio inglés, luego arrasado por la filoxera, hizo falta un siglo para que esta zona de producción histórica recuperara su esplendor en los años 80. La muscat de grano pequeño de Frontignan, aquí llamada muskadel, fue adoptada con gran acierto en lugar de la muscat de grano grueso de Alejandría. Vendimiada muy tarde y pasificada en la planta, la muskadel da vida a un gran vino licoroso de color ambarino y aromas de fruta confitada con matices de pino, naranja, especias y rosa seca. Todavía hoy el exclusivo vino de Constantia sigue fascinando a los aficionados, aunque sólo sea por la forma de su botella, la misma desde el s. XVII.
Mi consejo: a degustar con una tarta de naranja o un dulce de chocolate amargo.
Eben Sadie: el mejor bodeguero de Sudáfrica
El descubrimiento de este bodeguero de excepción se lo debo a las venerables Caves Legrand de París (fundadas en 1880 y cuya fachada justifica por sí sola la visita). A la pregunta: “¿Qué vino de Sudáfrica hay que probar prioritariamente?”, la respuesta de la encantadora Kristeven M’Boungou, especialista de los vinos del Nuevo Mundo, es rotunda: “Todos los vinos de Eden Sadie”. Este curioso personaje, el único que practica la biodinámica en su país, se ha forjado una reputación internacional produciendo vinos de autor en la muy árida llanura de Swartland, 50 km al norte del Cabo.
Tratándose de blancos, su vino más atrayente es un ensamblaje de diversas variedades francesas: viognier (40%), chenin (20%), chardonnay (20%) y garnacha blanca (20%). Una “macedonia” algo insólita de entrada pero que posee una identidad y una rectitud incuestionables… El vino es potente, sensual, con aromas de melocotón y flores blancas y una boca rica y untuosa subrayada por una interesante acidez.
Mi consejo: no dude en confrontarlo con platos potentes y de sabor fuerte como una ensalada de bogavante, unos spaghetti con botarga o incluso una buena paella...
Tratándose de tintos, Eben Sadie se ha especializado en variedades originarias del valle del Ródano, una región que conoce bien. Su cuvée Columella a base de syrah (85%) y mourvèdre (15%), criada en barrica nueva durante 24 meses es una pequeña “bomba” comparable sin lugar a dudas a los mejores Côtes-Rôties franceses. Bouquet complejo de cuero, tabaco, oliva y grosella negra. Boca intensa, golosa y fresca. Un vino recto y largo, muy puro, con maderas perfectamente integradas.
Mi consejo: pruébelo con una chuleta de buey o una carne local (avestruz, kudú, impala o ñala) previamente marinada en aceite y limón.
Pinotage: la variedad señera de Sudáfrica
La pinotage es el resultado del cruce efectuado en 1925 en Sudáfrica entre la pinot noir y la cinsault. Esta variedad muy resistente a las enfermedades empezó a ser utilizada para producir vinos de masas, pero su personalidad hace que, con poco que se controlen los rendimientos y se ponga cuidado en no vendimiar demasiado tarde para evitar un exceso de alcohol, pueda dar vida a excelentes vinos.
En la región de Stellenbosch, muy famosa por sus tintos de estilo bordelés, la bodega Warwick Estate, fundada en 1902 por el coronel Alexander Gordon, héroe de la guerra de los Bóers, produce un agradable pinotage criado en barrica francesa. Sorprendentes aromas de banana, regaliz y fruta roja y una boca que seduce por su textura redonda y sus sedosos taninos.
Mi consejo: un vino para disfrutar que no se parece a ningún otro. A degustar en verano sencillamente con una parrillada y una buena ensalada de tomates.
Sudáfrica en salsa bordelesa…
El otro vino interesante que les aconsejo es la cuvée Anwilka, particularmente las cosechas 2005 y 2007, en las que predominan la delicadeza y la frescura. Este vino es fruto de un encuentro improbable, el que se produjo entre dos célebres bodegueros bordeleses –Hubert de Bouard, del Château l’Angélus de Saint-Emilion, y Bruno Prats, del Château Cos d’Estournel de Saint-Estèphe– y Lowel Jooste, propietario de la prestigiosa hacienda de Klein Constantia y principal artífice del renacer del vino de Constantia.
Estos tres bodegueros apasionados crearon hace algunos años una hacienda de 42 hectáreas enteramente orientada a los tintos y cuya posición geográfica (en las laderas orientales de la Table Mountain) le permite recibir las brisas marinas de False Bay. Esta alianza entre los métodos bordeleses y uno de los pagos más complejos de Sudáfrica ha dado vida a un vino que sorprende por su mezcla de energía y delicadeza. el Anwilka es un ensamblaje de syrah (50%), cabernet sauvignon (46%) y petit verdot (4%): un ensamblaje singular que sin embargo ya era practicado en el s. XIX por Louis d’Estournel en Saint Estèphe…
El 2005 luce un bello color bermellón oscuro con reflejos negros. Su discreto bouquet recuerda el aroma de la mora aplastada. En boca, el vino seduce por su elegancia, sus taninos sedosos, su afrutado y su frescor. La exportación del Anwilka se ha visto beneficiada por el comentario ditirámbico de Robert Parker, que vio en él el mejor vino de Sudáfrica… En cualquier caso, la relación calidad/precio es excelente. El vino está todavía mejor pasadas 24 horas de su apertura.
Mi consejo: pruebe este vino con un atún ligeramente asado con cítricos y lemongrass o con unas brochetas “a la holandesa”, con pimientos, tocino y plátanos…
AGENDA DE DIRECCIONES (en Francia)
Para descubrir los mejores vinos sudafricanos en España, lo más simple es recurrir a las buenas bodegas o a las webs de venta online
www.vinsdumonde.com
http://www.fideliswines.com
www.lavinia.es
Dónde encontrar el vino de Constance
Caves Augé
116 bd Haussmann Paris 75008
Tfno. +33 (0)1 45 22 16 97
Chez Dionis-Vins
32 place de l’Eglise 69530 Orliénas
Tfno. +33 (0)4 72 31 02 06
http://www.dionis-vins.fr
Más de 80 €/botella
Dónde encontrar los vinos de Eben Sadie
Caves Legrand
1 rue de la Banque 75002 Paris
Tfno. +33 (0)1 42 60 07 12
70 € el blanco 2007, 100 € la cuvée Columella 2005
Dónde encontrar el Warwick Pinotage
Aux Vins du Monde
Les Hauts de Coueron, rue des Imprimeurs 44220 Coueron
www.vinsdumonde.com
22,10 € la botella de 2007
Dónde encontrar la cuvée Anwilka 2005 y 2007
Caves Legrand o a través de Fidelis Wines o Lavinia
4 Voie Romaine 33610 Canéjan
Tfno. +33 (0)5 56 80 91 30
www.fideliswines.com
www.lavinia.es
29 € el 2005, 27 € el 2007 (en Lavinia los precios son sensiblemente superiores). |